Revisando nuestras buenas prácticas para la recta final del aislamiento

Por Yassira García.

Luego de 40 días (lo que significa que hemos cumplida literalmente una “cuarentena”), es muy probable que hayas aprendido mucho: a organizarte sin necesidad de salir de casa, a tener un horario organizado, a preparar tu propio pan, a disfrutar de algunos pequeños gustos que antes pasaban desapercibidos. Pero también podría ser que estés experimentando mayor estrés, ansiedad, miedo, soledad y otras emociones que pensaste no pasarían a mayores cuando iniciamos este proceso. Para el tiempo que nos queda de confinamiento, y que nos gusta pensar en él como la “recta final” que cada día está más cerca de llegar a su fin, es importante no bajar la guardia pues, como reza el dicho “en la puerta del horno se quema el pan” y un descuido podría llevarnos  a una situación que nos ponga en riesgo. Sabemos que el exceso de confianza es un terrible enemigo, y por eso queremos compartir 5 buenas prácticas que nos ayudarán a manejar mejor estos días que vienen:

1. Limita la cantidad de tiempo que le dedicas a la pandemia

Seguramente estas últimas semanas te han tenido muy concentrado en seguir paso a paso el desarrollo de los hechos y el avance del virus. Y también puede haberte conectado con una infinidad de fake news, memes y una alta cantidad de información que pudo perjudicar tus estados de ánimo o entregarte de lleno a las teorías de la conspiración. Tal vez ya has tenido suficiente de esta pandemia. Es válido. Para un momento esta máquina de información desbocada. Buda narra una analogía respecto a nuestra mente, asociándola con un mono loco que salta de rama en rama y al final del día termina agotado, sin necesariamente haber logrado algo productivo. Algo parecido sucede cuando buscamos información en las redes sociales. Para que frenes esta mala práctica, elige momentos concretos del día que te permitan mantenerte informado a partir de fuentes confiables que brinden los datos idispensables. Revisa además la información de feeds, cuentas y grupos que sigas, valora el silenciarlos o dejar de seguir si esta información te parece abrumadora. Por último, contribuye a evitar la ansiedad de otras personas y no compartas contenido que promueva lo que estás evitando (sobrecarga informativa). Enfócate en el objetivo que tienes en mente y a prestarle mayor atención a su desarrollo.

2. Date el tiempo que necesitas.

Por más ocupado que te encuentres, reserva algunos minutos (y si es posible, horas) al día para ti. No es egoísmo, es salud mental. Puedes hacerlo durante las pausas del trabajo, al inicio o al final del día, o en el momento que prefieras. Y utiliza ese tiempo para hacer algo que realmente has querido hacer durante las primeras semanas y aún no lo has logrado, pero en pequeñas porciones: lee un libro capítulo por capítulo, arregla tu guardarropa cajón por cajón, practica un instrumento musical aprendiendo o tocando una canción simple al día. Y ve creando pequeños hábitos que te satisfagan, que te ayuden a sentirte bien contigo.

3. Medita y relájate.

Quizás durante los primeros días esto era un pasatiempo (para quienes tenían tiempo de sobra) o un lujo que no se podía costear (para quienes se vieron desbordados de trabajo). En este punto es una obligación. Relajar y mantener una actitud optimista luego de un mes de confinamiento ya no es tan sencillo. Las complicaciones, tanto económicas, sociales, políticas, entre otras, no lo facilitan. Incrementen el malestar emocional, haciendo más difícil el poder pensar con claridad en medio de la incertidumbre. Pero, el confinamiento no es algo nuevo en los seres humanos, durante muchos años, desde hace mucho tiempo los monjes budistas por ejemplo han pasado tiempo encerrados en templos repartidos por recónditas montañas. En este caso, meditar, escuchar, ser paciente y guardar la esperanza son principios que los han mantenido durante ese tiempo, un accionar recomendable en estos tiempos. Motívate e intenta relajarte, mantente ocupado en el desarrollo de tus objetivos y recuérdate que esta situación pasará, que hay muchos profesionales trabajando para resolverla lo antes posible y que el periodo de aislamiento es desarrollado por el bien común.

4. Vive saludablemente.

¿Aprendiste a preparar tu propio pan? Perfecto. ¿Ahora comes 10 panes diarios? Eso no está bien. ¿Encontraste tiempo para ver las series que tenías pendientes? Excelente. ¿Llevas 5 días durmiendo 4 horas porque estás acabando una serie muy interesante por las noches? Algo no anda bien. Redobla el cuidado que has tenido hasta aquí con tu alimentación. No dejes de moverte, pero tampoco te excedas con el ejercicio. Y trata de mantener un adecuado balance entre la productividad y el sueño. Además, si durante estas semanas no has logrado dejar el tabaco, el alcohol o alguna otra droga, es hora de volver a pensar en hacerlo.

5. No pierdas el contacto social.

Entre el exceso de trabajo, el cumplimiento de todas tus responsabilidades en casa y la búsqueda de calma en medio de tanta incertidumbre, es probable que hayas dejado de lado algunas conexiones humanas importantes para ti. ¿Estás llamando a tus familiares más queridos con la frecuencia que te gustaría? ¿Has participado en una reunión virtual con amigos? ¿Has aprovechado la situación para reconectarte con antiguos colegas, compañeros de estudio, personas con intereses afines? Estamos a décimas de segundo de distancia. Escribe. Llama. Conecta. Necesitas las voces de otras personas para completar el escenario social que tiende a reducirse con el confinamiento.

La cuarentena continuará hasta que llegue el momento de retomar nuestra vida – con sus respectivos cambios – en el mundo exterior. Mientras tanto, la forma en que afrontemos estos últimos días y los aprendizajes que extraigamos de ellos, depende exclusivamente de cada uno de nosotros.

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